Diseñar un logotipo o analizar la identidad de una marca
tiene más que ver con lo que somos que en como lo hacemos.



No nos queda otra. Si queremos de verdad llegar a algún sitio en esto del diseño de logotipos o la identidad de una marca tenemos que situarnos al otro lado de la pantalla. Quiero decir con esto, que hay que dilucidar un poco, o mucho, según la capacidad de interpretación de cada uno, y dejar las herramientas solo para cuando las necesitemos. En realidad, sucede lo mismo en cualquier disciplina del diseño.

Las tipografías, las formas y los colores por sí solos nos engañan, buscamos que encajen, que aparezca la composición más adecuada no se por que orden mágico, y nos equivocamos. Nos equivocamos en el propio hecho de buscar. El que busca es que ha perdido algo y eso es un impedimento a la hora de crear, no fluyes, te enredas en caminos que no te llevarán muy lejos. Si, quizás consigas que salga un producto más o menos decente pero, ¿de verdad que todo lo que esperas de ti es solo eso?.

Por eso, lo mejor es mantener la distancia con la brillante pantalla, ponerte un café y mirar afuera, y también adentro. Piensa, eres el constructor de una futura idea, embriágate y disfruta de esa posibilidad, siéntete creador y no dejes que el azar o el tiempo en la máquina marquen el camino.